Interrumpir las sesiones de depilación láser o realizarlas con una periodicidad distinta a la programada inicialmente puede no ser la mejor opción. El tratamiento tiene un efecto progresivo, que aumenta hasta conseguir el resultado deseado, una piel tersa y suave. Veamos qué sucede cuando no te ciñes al cronograma de sesiones.
¿Qué ocurre al interrumpir las sesiones de depilación láser?
En la evaluación inicial que se realiza en nuestros centros, se determina el tono de la piel, así como la cantidad y características del vello en la zona a depilar. Además, se analizan aspectos relevantes como la edad, el estado hormonal y el uso de medicamentos que podrían desencadenar una reacción de fotosensibilidad.
Sobre esta base, se establece de forma personalizada el número de sesiones necesarias, su periodicidad y el ajuste preciso de la potencia del equipo, incluyendo las sesiones de repaso o mantenimiento necesarias.
El objetivo es que la supresión permanente del vello se consiga eficazmente. En consecuencia, suspender el tratamiento o espaciar las sesiones de una manera distinta a la planificada inicialmente perjudicará el resultado final.
¿Por qué puede perder eficacia el tratamiento?
Al saltarse las sesiones de láser o abandonar el tratamiento, pueden ocurrir varias cosas. Algunas dependen de las condiciones individuales, como las fluctuaciones hormonales que estimulan el nuevo crecimiento del vello. Sin embargo, otros cambios son conocidos y predecibles.
En ciertos casos se generan folículos nuevos, que no existían durante el tratamiento. Otro factor de gran importancia es el ciclo del pelo: en todo el cuerpo, incluyendo el cuero cabelludo, pasa por tres fases:
- Anágena: el vello crece, está unido al folículo y contiene una alta concentración de melanina.
- Catágena: el vello deja de crecer y se separa del folículo.
- Telógena: se trata de la etapa de reposo.
El láser funciona exclusivamente durante la fase anágena, ya que la luz debe recorrer el vello, llegar al folículo y concentrarse en la melanina para calentarlo y destruirlo. Si el tallo del pelo está separado del folículo y hay poca melanina, como ocurre en las fases catágena y telógena, no se logra inactivar la raíz para que no crezca más.
Después de las primeras sesiones el vello cae, pero en tres semanas crecerá de nuevo. Se trata de los folículos que estaban en reposo y han entrado recientemente en la fase anágena.
El 90 % del vello de todo el cuerpo se encuentra en fase anágena en todo momento, y el 10 % restante entrará progresivamente en esa etapa de crecimiento activo. Si queremos darle una oportunidad a que esto ocurra, es necesario espaciar las sesiones y repetir la aplicación de láser en la misma zona.
Razones para suspender el tratamiento
La depilación con láser está contraindicada durante el embarazo y la lactancia. Otra situación es que aparezca una enfermedad cutánea o sistémica y que el tratamiento no sea conveniente en ese momento. Una herida que está cicatrizando o la prescripción algún medicamento que pueda causar fotosensibilidad son situaciones incompatibles con el láser.
En estas condiciones es preferible abandonar el tratamiento láser temporalmente o dejar pasar un tiempo antes de la siguiente sesión, con un nuevo cronograma distinto al originalmente establecido. Conviene entonces que hables con el personal de tu centro, para encontrar la mejor solución.
Riesgos de interrumpir tu tratamiento de eliminación de vello
Los principales efectos de dejar el láser o de espaciar las sesiones de una manera irregular es que el tratamiento pierde efectividad. A pesar de que durante un tiempo puedas ver que la densidad y grosor del vello han disminuido, es posible que transcurridas algunas semanas vuelva a crecer aún con más fuerza en las zonas que parecen depiladas.
La razón es que uno de los efectos del láser es ralentizar el crecimiento; al suspenderlo, el folículo retoma su vitalidad. Esto suele ocurrir con más intensidad en las personas jóvenes y en las llamadas zonas hormonales:
- En los hombres: la cara, la espalda, la zona íntima, el abdomen y el tórax.
- En las mujeres: la cara, la línea alba, la zona íntima y las areolas.
Otra consecuencia es que retrocederá el tratamiento, porque se perderá lo conseguido hasta el momento de la interrupción. La depilación láser tiene efectos acumulativos, que se van sumando progresivamente sesión tras sesión. Si este proceso no se lleva a cabo de la forma planificada, significa que habrá que repetir sesiones, o incluso reiniciar el tratamiento.
¿Cómo retomar el tratamiento correctamente?
Si has descontinuado el proceso de depilación, resulta esencial contar con la asesoría de profesionales especializados en este campo. Se estimarán nuevamente las sesiones necesarias para establecer un cronograma diferente del inicial. Cuando hay una razón médica, como una cicatriz o medicación, lo que procede es evaluar las opciones disponibles.
Si la interrupción ha sido breve, puede que baste con reagendar las sesiones. Si, por el contrario, ha sido prolongada, quizá sea necesario iniciar todo el tratamiento desde el principio.Interrumpir las sesiones de depilación láser tiene consecuencias que es preciso conocer antes de tomar esta decisión. Lo ideal es continuar con el tratamiento hasta su finalización, incluyendo las sesiones de mantenimiento programadas. El resultado será una piel tersa, tal como lo deseas.